CÓMO FUE CONSTRUIDA LA GRAN PIRÁMIDE

Durante más de 4.000 años las pirámides de Giza han sido consideradas como una de las maravillas del mundo antiguo. Pero lo que más asombra es saber que sus constructores lograron erigirlas utilizando herramientas rudimentarias, pues ni siquiera conocieron la rueda, que comenzó a usarse en Egipto varios siglos después. Las tres grandes pirámides de Giza, localidad situada cerca de El Cairo, fueron construidas como tumbas de sendos faraones. La primera y más grande de ellas, conocida como Gran Pirámide, fue erigida en honor del faraón Keops, que se supone reinó desde los años 2590 hasta 2567 antes de Cristo. Mide 146 metros de altura, y su base, de 229 metros cuadrados, cubre una superficie de unas 5.3 hectáreas. Fue construida con unos 2.300.000 bloques de piedra cuyo peso promedio es de más de 2.5 toneladas cada uno; algunos pesan más de 15.000 kilogramos, y las lajas de granito que forman el techo de la cámara funeraria pesan 50 toneladas. Hasta fecha reciente se permitía a los visitantes subir a la cima de la Gran Pirámide por una de sus aristas, una buena manera de apreciar el tamaño descomunal de las piedras; éstas forman una escalinata gigantesca, cada uno de cuyos escalones mide alrededor de 1 metro de altura. Las pirámides tenían originalmente un revestimiento de piedra caliza que más tarde fue quitado para utilizarse en otras construcciones. Las pirámides fueron construidas en un promontorio poco elevado sobre roca maciza. Hoy los suburbios de El Cairo prácticamente llegan hasta el pie de las pirámides, pero cuando éstas fueron erigidas el lugar estaba en el desierto. Los trabajadores levantaron tiendas en medio del yermo, y los víveres tuvieron que ser transportados a lomo de asno, por cargadores o arrastrados sobre troncos, pues en ese tiempo no se usaban como bestias de carga ni camellos ni caballos en Egipto. Las pirámides de Giza no fueron las primeras que construyeron los egipcios. La más antigua de ellas fue erigida a manera de terrazas escalonadas en Saqqara hacia 2660 antes de Cristo, y la primera pirámide verdadera, de lados lisos, fue edificada por el padre de Keops en Dahshur Septentrional. Pero las de Giza eran tan excepcionales, que Diodoro de Sicilia, historiador griego del siglo I antes de Cristo, decía que » por la inmensidad de su trazo y la destreza de su construcción, llenan de asombro y temor a los que las ven «

UNA MORADA PARA EL ESPÍRITU DEL FARAÓN

Los egipcios antiguos creían que después de la muerte el espíritu de los difuntos continuaba viviendo, así que no escatimaban esfuerzos para asegurarse de que disfrutarían la vida ultraterrena. Cuanto más importante era la persona, más esmero se ponía en ello. Los preparativos más acuciosos para la otra vida eran, desde luego, los del faraón. Lo primero que hacía un nuevo faraón era encomendar la construcción de su tumba, que podía no terminar hasta el día de su muerte. Esto explica por qué tantas tumbas egipcias están incompletas, pues la obra se suspendía al morir el gobernante. La tumba estaba destinada a albergar el ka ( espíritu ) del faraón, que era una réplica invisible de su cuerpo vivo. Como los egipcios creían que la supervivencia del ka dependía de que siguiera existiendo el cuerpo terrenal, embalsamaban los cadáveres para conservarlos. El ka necesitaba además los objetos que la persona había usado en su vida terrenal; las ofrendas de comida eran muy importantes al respecto. La principal función de la tumba era proteger de los saqueadores el cadáver y los bienes depositados en ella. Pero las pirámides también eran símbolo del poder y la riqueza de los faraones, que eran enviados a la otra vida con tesoros fabulosos. Los nobles también recibían ricas ofrendas funerarias, e incluso los pobres eran sepultados con algunos recipientes llenos de comida

UN EJÉRCITO DE CAMPESINOS

Podían faltarles muchas cosas a los faraones menos dos: tiempo y mano de obra ilimitada. El historiador griego Herodoto relata que, según los sacerdotes egipcios de su tiempo, desempeñaron la tarea 100.000 hombres, en periodos de tres meses cada uno. Como durante 90 días del año el Nilo inundaba la tierra cultivable, los campesinos no podían trabajarla, así que en esos lapsos había mucha mano de obra disponible. Herodoto refiere también que la construcción de la Gran Pirámide tardó 20 años, sin contar el decenio destinado a preparar el lugar y construir dos templos funerarios y una calzada que los unía y que además servía para transportar piedra desde el Nilo. Quizá laboraron en forma permanente 4.000 obreros calificados, pero muchos otros debieron de estar ocupados en las canteras y en el arrastre de materiales. El trabajo comenzó con la extracción y corte de los bloques de piedra. El principal material usado era piedra caliza, parte de la cual se extraía cerca del lugar, pero la piedra blanca y fina que se usó para el revestimiento exterior provenía de las canteras de Tura, a unos 13 kilómetros de Giza. Para el revestimiento de las cámaras se empleó granito extraído de las canteras de Asuán, situadas a 960 kilómetros de distancia. Las marcas dejadas en la roca muestran cómo se hacía el trabajo. Los canteros usaban cinceles de cobre templados al fuego para abrir la piedra caliza, y poco a poco separaban un bloque tras otro de la roca. Dicha piedra tiende a partirse en capas horizontales y a formar fisuras verticales, característica que los canteros aprovechaban. El granito es una roca volcánica más difícil de cortar, así que se encendían hogueras en la superficie de la roca y cuando estaba caliente se echaba agua fría sobre ella; el enfriamiento repentino ocasionaba que las grietas de la piedra se abrieran y mostraran un estrato interior de mayor calidad. Cada bloque primero tenía que ser separado por sus cuatro lados golpeándolo con bolas de dolerita, piedra aún más dura que el granito, y después se cortaba la base. Los canteros hacían surcos a lo largo de ésta e insertaban en ella grandes cuñas de madera a golpe de martillo; luego empapaban con agua las cuñas para que al hincharse debilitaran y partieran la roca. En las canteras seguramente se realizaba un desbastado burdo de los bloques, y el labrado definitivo se hacía en el sitio de la construcción, en parte con cinceles de cobre, que pronto perdían su filo, y en parte con bolas de dolerita. Los bloques luego eran montados sobre balancines de madera para poder trasladarlos hasta su lugar. La nivelación del terreno donde se construyó la pirámide debió de hacerse de la misma forma que la extracción de la piedra, con bolas de dolerita al principio y después con cinceles de cobre. Esta tarea quizá fue realizada por cuadrillas de albañiles calificados. Los egipcios no tenían niveles de burbuja pero sabían que el agua siempre halla su nivel, así que hicieron un canal alrededor del promontorio donde estaría la pirámide y lo llenaron con agua del Nilo a través de una zanja. Herodoto relata que el agua convirtió el lugar en una isla. El sitio de la construcción pudo cercarse entonces con terraplenes de lodo e inundarse. El agua era subida a través del canal por medio de cigoñales, mecanismos formados por baldes y contrapesos que aún se usan en Egipto. Los trabajadores abrían después una serie de surcos a lo ancho del terreno y los llenaban de agua para poder nivelar todo el lugar. En el caso de la Gran Pirámide, de hecho no nivelaron toda la superficie, sino que dejaron una parte del promontorio en el centro y construyeron a su alrededor. Existe un pequeño error en el nivel de la plataforma situada bajo la Gran Pirámide: se eleva muy ligeramente hacia la esquina sureste. Se ha señalado que dicho error pudo deberse a un fuerte viento que sopló el día en que se fijaron los niveles y que hizo que el agua se estancara en algunos de los surcos. Se puso gran cuidado en la orientación de las pirámides. La de Keops en particular está ubicada de modo que sus lados casi coinciden con los cuatro puntos cardinales. Los astrónomos egipcios eran muy hábiles y al parecer alinearon el lugar basándose en la posición de alguna estrella importante. Los astrónomos modernos consideran que esa estrella fue Alfa del Dragón, situada entonces cerca del polo norte celeste. Trazar ángulos rectos en las esquinas de las pirámides no debió de entrañar ninguna dificultad para los egipcios, pues sabían que los triángulos rectángulos tienen un ángulo de 90 grados y seguramente tenían escuadras de madera similares a las de los albañiles modernos. Además, podían asegurarse de que los bloques de piedra estuvieran perfectamente escuadrados. Los arquitectos de Keops hicieron tan bien su trabajo, que los lados de la Gran Pirámide – de 230 metros de largo – tienen una diferencia no mayor de 18 centímetros. También debieron de usar cuerdas y plomadas para nivelar la construcción. La Gran Pirámide, cuya altura original era de 146.6 metros, ha perdido varias hileras superiores y en la actualidad mide 137 metros; su cima ya no es una punta sino una plataforma. Antes de comenzar a erigir la pirámide se labró una cámara funeraria en un extremo del promontorio central, quizá como precaución en caso de que el faraón muriera antes de que la obra estuviera terminada. Como casi no se contaba con bestias de carga, los hombres tenían que sudar para trasladar los enormes bloques de piedra desde las canteras hasta el sitio de la construcción. Las pinturas murales egipcias muestran que grandes cuadrillas de hombres primero arrastraban sobre troncos las pesadas cargas hasta las riberas del Nilo y luego las trasladaban en balsas. Las piedras eran subidas a las balsas con ayuda de cuerdas y palancas, y luego se llevaban allende el río hasta la calzada que conducía a la pirámide. De la misma manera eran transportadas a los talleres al aire libre en donde los albañiles las labraban. Se usaban trozos de roca dura o arena para pulir los bloques y lograr que ensamblaran bien. Las juntas se ajustaban hasta 0.5 milímetros, no sólo en los bordes sino en toda su superficie ( de 3.25 metros cuadrados ). Las juntas entre los bloques del revestimiento eran aún más apretadas: no hubiera sido posible meter entre ellas una hoja de papel. Los bloques eran arrastrados por rampas hasta su lugar en la pirámide; es probable que los albañiles egipcios hayan aplicado un mortero fino entre ellos para que los superiores se deslizaran fácilmente sobre los inferiores. Herodoto refiere que el acabado de las pirámides se hacía de arriba hacia abajo. Una vez que la rampa alcanzaba la cima, los albañiles colocaban el coronamiento ( que también tenía forma piramidal ) y entonces comenzaban a revestir los bloques; conforme avanzaban iban desmantelando la rampa

CONSTRUCCIÓN DE LA CÁMARA FUNERARIA

A medida que la construcción continuaba fue erigida otra cámara funeraria, también como medida precautoria en caso de muerte inoportuna de Keops, pues no era el recinto mortuorio definitivo; éste fue construido en el centro de la pirámide, a 42 metros del suelo. La entrada a la Gran Pirámide, tan bien oculta que desafió a exploradores y arqueólogos durante mucho tiempo, está en el lado norte, a 16.75 metros de altura. Comienza con un pasadizo que desciende en un ángulo aproximado de 26 grados hasta la primera cámara funeraria, que no fue utilizada. Hacia el nivel del suelo hay otro pasadizo que estuvo oculto por una puerta de piedra y que asciende en forma abrupta; su techo es tan bajo que la gente tiene que agacharse para poder recorrerlo. Desemboca en un pasillo horizontal que conduce a la segunda cámara funeraria, hoy mal llamada Cámara de la Reina, pues ninguna mujer fue sepultada allí. El pasadizo de ascenso continúa hasta la llamada Gran Galería, que mide 46 metros de largo y 8.5 de altura, con bancas adosadas a ambos lados. Dicho recinto se utilizaba para guardar – en plataformas montadas sobre las bancas – tres grandes bloques de granito con los que se sellaba la entrada. Al final de la Gran Galería está la cámara funeraria definitiva, una habitación de unos 50 metros cuadrados cuyo techo, de 6 metros de altura, está formado por nueve enormes bloques de piedra. Para librar de peso a estos bloques hay cinco compartimientos de apoyo, coronados por un techo terminado en punta. Dos pequeños tiros ascienden hasta el exterior de la pirámide por los muros norte y sur de la cámara. Al parecer tienen un origen ritual: tal vez fueron construidos como entradas y salidas para el espíritu del faraón. En la cámara hay también un sarcófago de piedra muy grande que no pudo haber sido llevado hasta allí a través del estrecho pasadizo de entrada. Al igual que los bloques de piedra que sellan el vano de acceso a la Gran Galería, seguramente fue puesto en su lugar mientras se construía la pirámide

CESARE BONESANA, Marqués de Beccaria

( 1738 – 1794 ) Jurisconsulto y economista italiano, nacido en Milán y educado en un colegio jesuita de Parma. Alcanzó imperecedera fama con su opúsculo Dei delitti e delle pene, publicado en Liorna ( 1764, revisado en 1781 ), en el que fustigó los malos tratos a que eran sometidos los delincuentes, denunció la pena capital y abogó por la prevención del crimen antes que por su castigo. Verdadero precursor del humanitarismo, su trabajo informó la obra de Jeremy Bentham, Manzoni, Natale, Filangieri y otros sociólogos y repercutió en las reformas penales de Prusia, Austria y Rusia. Catedrático de Economía Política en la Academia de Milán, se anticipó en sus lecciones al librecambismo de Adam Smith. Fue nombrado consejero de Estado, magistrado y miembro de la comisión para la reforma de la justicia civil y criminal

BROMO

( Bromus stamineus ) Esta planta muy difundida en toda España, vegeta espontánea y frondosa a lo largo de las laderas de los caminos, en los prados y en lugares húmedos. Pertenece a la familia de las Gramíneas, no alcanza alturas superiores a los 60 centímetros, desarrolla diversas espigas que en primavera se recubren de otras innumerables y minúsculas que contienen de cuatro a seis florecitas. Posee cualidades terapéuticas discretas, como expectorante y astringente

PARTES DE LA PLANTA A UTILIZAR: toda la planta, desecada

PREPARACIONES

CATARRO BRONQUIAL

INFUSIÓN: para tratar una tos seca y obstinada y liberar los bronquios del catarro que los oprime, está muy indicada la infusión obtenida con 60 gramos de esta planta en un litro de agua hirviendo. La dosis debe ser tomada a tazas, durante el curso del día

INTESTINO

INFUSIÓN: está muy indicada la infusión obtenida con 60 gramos de esta planta en un litro de agua hirviendo. La dosis debe ser tomada a tazas, durante el curso del día. La infusión de esta planta, es un óptimo astringente y se administra a las dosis antes indicadas

TÚNELES CONSTRUIDOS DESDE DOS FRENTES

Como muchos otros túneles, el del Canal de la Mancha anglofrancés se construyó desde dos frentes. Si una de las máquinas excavadoras se hubiera desviado apenas un grado de su trayecto, después de 24 kilómetros se apartaría unos 400 metros de la otra mitad del túnel. Para mantener bien alineadas las máquinas se instaló un sistema de guía láser en ambos extremos del túnel. Un fino haz luminoso recorría éste hasta tocar cierta placa situada en la parte posterior de la excavadora, y una computadora medía entonces la distancia que la máquina había recorrido, si había subido o bajado y si se había desviado hacia la derecha o la izquierda. Todas las máquinas excavadoras tienden a desviarse en una u otra dirección. En cuanto la computadora detecta cualquier desvío, corrige automáticamente el curso de la máquina: envía señales a las zapatas de dirección, que son patines hidráulicos que controlan el avance de la máquina haciendo presión contra las paredes del túnel. Dichas señales permiten ajustar la dirección de la excavadora para construir tramos de túnel en curva, siguiendo una pendiente de subida o bajada, o en línea recta, según se requiera. Como el sistema de guía láser sólo funciona en línea recta, hay que ir trasladándolo conforme el túnel cambia de dirección; esto debe hacerse con exactitud pues hasta el más mínimo error significará que la máquina avance con rumbo equivocado. Antaño los ingenieros dependían por completo de los métodos de medición tradicionales. Uno de ellos aún tiene vigencia: el uso de teodolitos para medir ángulos verticales y horizontales. El teodolito es una especie de telescopio montado sobre una base fija a través del cual el topógrafo puede enfocar un punto situado en el extremo del túnel; entonces puede calcular cuánto está subiendo o bajando el tramo excavado – o desviándose a derecha o izquierda – y hacer las correcciones convenientes. La eficacia de los métodos tradicionales fue demostrada por los dos túneles que la compañía ferroviaria Canadian Pacific Railroad construyó en las montañas Rocosas entre 1907 y 1909. El objetivo de construir esos túneles era librar el trecho de vías férreas más empinado de Norteamérica, situado cerca de la frontera de Alberta y Columbia Británica. Solían emplearse cuatro locomotoras para hacer subir un tren, y la bajada era peor: numerosos hombres se apostaban a lo largo de la vía listos para desviar los trenes que viajaban demasiado deprisa hacia vías muertas tendidas cuesta arriba. El libramiento se logró abriendo dos túneles en espiral dentro de las montañas, los cuales se curvaban en ascenso gradual unos 914 metros. Los túneles se construyeron desde dos frentes. Cuando se encontraron los dos tramos del primer túnel, el margen de desviación era de sólo 5 centímetros

AUGUST BEBEL

( 1840 – 1913 ) Jefe socialista alemán, nacido en Deutz, cerca de Colonia. Establecido en Leipzig en 1860, se interesó por los movimientos obreros alemanes. Con su amigo Wilhelm Liebknecht formó en 1867 el Partido Socialista Sajón, que abogó por la unificación de Alemania. Elegido diputado a la Asamblea Constituyente de la Federación de Alemania del Norte, ayudó a fundar el Partido Social-Demócrata en 1869. Luego ingresó en el Reichstag, al que perteneció hasta su muerte. Se opuso tenazmente a las leyes discriminatorias de Bismarck contra la Iglesia Católica, a la Guerra Franco-Prusiana y a la anexión por Alemania de Alsacia-Lorena. Su paladina oposición a la política de Bismarck le valió ser acusado de traición y reducido a prisión en unión de Liebknecht. Escribió, además de una autobiografía, Die Frau und der Sozialismus